martes, 6 de febrero de 2018

ALMA MORTAL


Alma es la traducción de la palabra hebrea ne'phesh y de la griega psy-khe. Alma es la persona o animal mismo, no un espíritu inmaterial. Espíritu viene del griego pneu'ma y del hebreo ru'ach, lo que no se ve, la fuerza activa de Dios.

En el individuo no subyacen dos entes inmateriales. Alma es la persona misma, destructible y mortal. El espíritu es la fuerza vital, o energía divina. Los individuos y los animales son almas, criaturas mortales, como muere uno muere el otro. Lo afirma la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

Los animales son almas: Gen 1: 20-21, 24, 30; 2:19; 9: 10, 12, 15-16; Levítico: 11: 10; 11: 46; 24: 17; Números 32: 28; Job: 41: 21; Ezequiel 41: 9. 

Alma, individuo, persona: Gen 2: 7; 9: 5; 12: 15; 14: 21; 36: 6; 46: 15, 18, 22, 25-27; Exodo 1: 5; 12: 4, 16; Levítico 2: 1; 4: 2; 5: 1-2, 4, 15, 17; 6: 2; 17: 1, 12, 15; 7: 18-25, 27; 18: 29; 20: 6; 22: 11; 23: 29-30; 27: 2; 1 Corintios 15: 45; Apocalipsis 16: 3. (Hay muchas más citas bíblicas al respecto).

Ningún texto bíblico autoriza la declaración que el alma se separa del cuerpo al momento de la muerte. "Cuando el alma, individuo, muere sale su espíritu y vuelve al creador, y él vuelve a su suelo". Salmo 146: 4, Eclesiastés 3: 19-21.

La inmortalidad del alma es una idea griega, elaborada por Platón, basta leer el Fedón para darse cuenta que es filosofía pagana

"No hay dicotomía, división, de cuerpo y alma en el Antiguo Testamento, no significa alma a diferencia del cuerpo o de la persona particular. En el nuevo Testamento significa la vida misma, o ser viviente" (Nueva Enciclopedia Católica, 1967, tomo XIII, pág. 449-450).

La doctrina de un alma espiritual, quedó establecida solo con Orígenes en Oriente (muerto el 254 D.C.) y San Agustín (muerto el 430 D:C.). "La doctrina de San Agustín se debió mucho, incluso algunos defectos, al neoplatonismo". (Nueva Enciclopedia Católica, 1967, tomo XIII, pág. 452-454).

El hombre es alma, el alma es el hombre mismo. "El concepto del alma, con significado de una realidad puramente espiritual, inmortal, separada del cuerpo no existe en la Biblia". (La parole de Dieu, París, 1960, pág. 128, de Georges Auzon, profesor de Sagradas Escrituras, Seminario de Ruan, Francia).

Por tanto, somos seres mortales en cuerpo y alma.

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