viernes, 20 de diciembre de 2013

SEVILLA


Sevilla es la capital de la provincia homónima y de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Es la cuarta ciudad más poblada de España después de Madrid, Barcelona y Valencia. Su casco antiguo es el más extenso de España y uno de los tres más grandes de Europa, junto a los de Venecia y Génova.

El puerto de Sevilla, situado a 70 Km del Océano Atlántico, es el único puerto marítimo de España en una ciudad interior, pues el río Guadalquivir es navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la capital hispalense, aunque el tamaño de los barcos que acceden a la ciudad está limitado por una esclusa con un calado de 8.5 m y el puente de circunvalación del Centenario que limita el calado aéreo a 42 m.

                                                  Puente de circunvalación

Cuando anduve por Sevilla tras la huella de mi morena, un lucero que en la noche brilla me guió a su blanco portal. De sus balcones colgaban, en policromático y perfumado jardín, alegres geranios, cultivados por sus manos aroma jazmín. Bajo esa luz de Andalucía, canto mi guitarra esta copla, para dibujar una sonrisa en los labios de una mujer.


La Feria multicolor de Sevilla, hermosas mujeres con vestidos alegres y llenos de colores, llegando al evento en hermosos carruajes, una maravilla. Como no decir Sevilla tuvo que ser, con su lunita plateada, testigo de nuestro amor, bajo la noche callada...

                                                 Paseo de caballo en el Real

Para comer nada mejor que un plato de Chipirones a la plancha, algo sencillo, pero no por falta de mérito, tiene el punto exacto en la plancha con un delicioso toque de salsa ligera, entre suave y picante, uno no se puede ir de la ciudad sin probarlo.

                                                   Chipirones a la plancha

Hay que degustar un bacalao con tomate, que va acompañado de una sabrosa salsa de cebollas, pimientos verdes y tomates. Es un plato típico, que si pasamos por Sevilla no podemos dejar de probarlo.

La capital andaluza destila alegría y bullicio en cada una de sus calles y plazas que conforman el casco histórico, que alberga un interesante conjunto de construcciones declaradas Patrimonio Mundial y barrios de hondo sabor popular, como el de Triana o La Macarena.

jueves, 19 de diciembre de 2013

VALENCIA












Tierra de naranjos en flor y aroma de azahar. Valencia, bañada por el Turia, huerta y verde paraíso.

Tus mujeres, esencia y salero, perfume de rosas, un símbolo al amor. Tierra de sol, cuna de talentos y arte, cultura y poesía que mana de las entrañas como regia ambrosía.

Valencia, la de las flores. De la magia del 19 de Marzo, con tus fallas y ninots, en ritmo de fiesta el día de San José. Para ti este recuerdo, que nace en la nostalgia de una noche triste.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

MADRID












Camino los parques de Madrid, avenidas sombreadas de verde, flores y plantas por todas partes, que lucen su belleza y colorido, bajo la nítida claridad de sus cielos Velazqueños, que coronan los distintos barrios de Madrid.

Me extasío con la danza de las aguas de Las Cibeles, que refrescan una tarde de Julio. Al frente el Correo, monumento arquitectónico. El Prado, museo y escuela, atesora el genio de grandes maestros: Goya, Murillo, Velázquez, Zurbarán y tantos otros, un legado que maravilla con su arte.

El Quijote y Sancho Panza, en medio de la Plaza España, evocan sus correrías por La Mancha, ebrios de andanzas y recuerdos.

Recorro la Gran Vía, palpitante ir y venir de gentes venidas de todas partes. En sus mesas de bares y cafés, bulliciosas tertulias, se habla de política, fútbol y toros, muchas veces a ritmo altisonante.

Diferentes personajes de la noche, hablando pensamientos humanos y divinos, cada uno con particular filosofía. Olor a humo y sudor, la noche arde y se agita entre cigarros y copas, al compás de una música del recuerdo. Para ellos el tiempo parece haberse detenido, anécdotas y risas contagiosas, que se pierden en cada hueco de Madrid.

Fui testigo de esa alegría cuando estuve allí, pero estoy hecho de evocaciones de esa ciudad del destierro. Mañana me iré a Madrid, donde me hice hombre y anduve descubriendo la vida. Iré temprano, cuando el sol esté naciendo. Porque España tiene mis raíces, mis sueños y mis esperanzas.

En algún lugar, de este continente en miniatura, existe un espacio que me espera y está aguardando mi retorno, antes de que se consuma mi luz.

martes, 17 de diciembre de 2013

LA BARCELONETA












Deambulando sin destino por las calles de Barcelona, con mis penas a cuestas, bajo por Vía Layetana y llego hasta la Barceloneta. El aroma del ajo y del perejil, especias y aceite de oliva, me vuelven a la realidad. Una fragancia que tortura, abre el apetito hasta el dolor.

Me interno por callejuelas repletas de marinos y turistas, es un ambiente especial, una fiesta de olores y sabores. Mesones repletos de tesoros: exquisitos pescados, camarones al vapor, mariscos rosados, sabrosos calamares, aromas que hieren y acarician.

Una parrillada de mariscos, gambas al ajillo, choritos maltones, todo cocinado a la plancha, un delirio que sabe a gloria. Humeantes y apetitosas paellas, exuberante combinación de arroz, pollo, salchichas, langostinos, choritos cocidos, arvejas, pimientos morrones y hierbas aromáticas. Un manjar ¡como dios manda!

                                                            Gambas al ajillo

¡Lo degustaría todo! Pero las escasas pesetas de mi hucha, ajenas a mi apetito voraz, apenas alcanzan para un bocadillo y mitigar el hambre de un día. Un chato de negro vino riojano ahuyenta las penas por un instante, mientras atiendo mi antojo.

                                                          Butifarra catalana

La Barceloneta atrae por su magia, por la sencillez de su gente de mar y la sensualidad del pueblo catalán. Nace otra vida, cuando cae la noche en este barrio marino, que se levanta alegre en una costa sola, a orillas del Mediterráneo. Tengo que regresar a Barcelona, cuando aún tengo ilusión por la vida, volver a visitar a mis caros amigos de este hermoso puerto español.

Debo recuperar el testimonio de todas mis experiencias pasadas, tengo que pensar y escribir sobre las rutas recorridas, para transformar mis recuerdos en una buena realidad. Quiero sentir lo que me da la vida, vivir intensamente, para saber que existo cada día.

Necesito ir al encuentro de la Madre Patria, antes que la muerte me lleve hasta el mismísimo silencio.

lunes, 16 de diciembre de 2013

BARCELONA












Si pudiera volar, patria de mis amores, atravesaría cordillera y océanos para refugiarme en tu alma mediterránea.

Cataluña siempre me acompaña, la orilla de sus playas, su mar cálido, su gente y su alegría. ¡Cómo te añoro bendita tierra!

Recuerdo las alturas de Montserrat, místico monasterio de culto a la divinidad. A ti te escribo Barcino, a ti bella Ciudad Condal.

Canto mi gratitud a tu pueblo, estos versos han nacido para ti, Barcelona de mis amores.

domingo, 15 de diciembre de 2013

MEMORIAS


















El camino del exilio

Me agrada a ratos, detenerme a mirar el pasado y deslizarme a través de los recuerdos de mi tiempo. Son muchas las vivencias bajo cielos estacionales, tanto mi tierra natal, como las distantes vieron rumbear mi suerte.

Caminé calles nuevas y viejas, barrios saturados de gentes. Hombres, mujeres y niños en busca de su destino, porque, en todas partes, vivir es una aventura diferente. Senderos largos y lejanos raptaron mis huellas cansadas, mientras ejercía mi destierro en ciudades de América y Europa.

Supe de la solidaridad del peruano, cuando Lima me acogió en su seno con la alegría de valses y marineras. Manos cálidas de amistad que hicieron olvidar el dolor, volví a ser libre en la capital colonial, aprendí a cantar en las peñas de Barranco.

Otros pueblos, tonalidades distintas, que me brindaron patria y fraternidad.

La Habana, tantas veces recorrida, a pesar de sus carencias estaba allí, hermanada a nuestra pena, nos encantó con su sencillez. En mis paseos por el malecón contemplé las más bellas puestas de sol, la brisa del Caribe era muda compañera en el recuerdo del amor ausente, ese mar azul fortaleció mis sueños y me entregó la esperanza del reencuentro.

Me agrada recorrer mis recuerdos, tantos y tan variados, me recreo en la Cuba de Martí, deseo volver a sus barrios tropicales. ¡Cómo olvidar tanta hospitalidad! Cuando estoy triste, envuelto en vino y nostalgia, vuelvo al pasado de esas calles de La Habana Vieja, gastadas por la gente, para visitar la Bodeguita del Medio, contemplar sus viejas fotografías de famosos, beber un daiquiri o un mojitos con los amigos de la tertulia bohemia.

Hablar de metas y esperanzas, compartiendo sueños e ideales que nunca se concretarán. Reír y soñar bajo el embrujo misterioso de noches húmedas y cálidas. Son los caminos de mi vida que jamás quisiera olvidar. En ellos conocí la amistad cubana, cuando el alma gemía de soledad. Volveré, para caminar la ruta de la sensualidad isleña, sin prisas, a disfrutar el calor de un pecho fraterno, de este pueblo simple y maravilloso.

Debo retornar a la cultura de Europa, vivir allí, en el Viejo Mundo, inmerso en sus cosmopolitas avenidas. Caminar, una vez más, por ese otoñal bosque de Praga, cubierto por alfombrada capa de hojas muertas, color oro carmesí, brillantes bajo los débiles rayos del sol. Regresar a ese idílico paisaje, que me recuerda un cuadro familiar. Praga, la ciudad antigua, la de Kafka, con calles de adoquines, puentes y gárgolas. Cultura, bares, cafés, cerveza y amistad.

Pasear por Bucarest, ver sus calles mojadas después de una lluvia de truenos y relámpagos. Compartir con sus niños sus juegos, con sus grupos musicales de singular folklor, mezcla gitana de violines y acordeones, de danzas campesinas y bailes de salón. Bogar un viejo bote, en la alegre laguna del parque Cismigiú. Caminar calea Victoria, visitar sus viejos almacenes y tiendas, reencontrarme con esa gente buena.

Recuerdo la lluvia de Yugoslavia, dándonos la bienvenida en Belgrado. Su fuerza torrencial caló hasta los huesos. La caridad de un convento nos brindó refugio y calor, nos cobijó de las heladas aguas otoñales. Las monjas secaron ropas empapadas, atendieron nuestros niños con maternal solicitud. Comida y chocolate caliente, frutas y pastelillos deliciosos, para recuperar fuerzas y energías. El don del amor verdadero, por encima de cualquier dogma, raza o credo religioso, ideal político o filosofía. ¡La solidaridad humana en acción!

Quiero volver a todos estos pueblos y muchos más, que hoy viven otra realidad; pero su geografía y su gente siguen allí, tal como los dejé. Me hace ilusión ese pasado reciente, a veces dormido en la mente, pero su recuerdo borra las penas cotidianas, de una existencia en constante espera. Anécdotas y sinsabores, tantas vivencias que olvidar nunca podré.

Sueños sempiternos de luces y sonidos, de alegrías y esperanzas no cumplidas, pero maravillosas ciudades cultas, de un mundo diferente al nuestro de cada día. Aún siento la risa citadina de esos pueblos, que aprendí a conocer cuando era joven.

Quiero detenerme para siempre en ese tiempo tan presente, buscar esos valores perdidos en la soledad de la distancia, porque necesito abrir mi vida a una mejor realidad, a un nuevo estilo.

sábado, 14 de diciembre de 2013

COMENTARIO












Me critican porque, se dice, me quedé en el pasado, por mis comentarios sobre el presidente Allende, Pinochet y el golpe -un demócrata y el traidor- pero, hay que escribir sobre la verdad del pasado y tener presente que: ¡Sin memoria no hay historia!

Tenemos que saber, para saber, hay que conocer. La historia la hacen los hombres, pero hay que saber contarla, con objetividad, sin pasiones ni presiones. Lo que pasó y cómo pasó en nuestro país, lo sabremos a cabalidad en la medida que se vayan desclasificando documentos.

Cuando cumplamos 50 años del golpe, conoceremos mucho más de los horrores cometidos. Sobre el tema, entiendo, hubo un acuerdo entre el entonces ministro de defensa Pancho Vidal y altos mandos de las FF.AA.

Todavía queda tema, y para rato.

EXILIO












Perseguidos por lesa tiranía, salimos a una tierra sin nombre. Atravesando la inmensidad oceánica, vimos alejarse las raíces familiares.

Con insaciable sed de libertad, bebimos el amargo cáliz del exilio. Fuimos sombras entre las sombras, vagabundos en urbes sin identidad, en esas calles dejamos nuestras huellas sin dirección ni esperanzas, desprendidas como hojas de otoño.

La amistad de esos pueblos no borró nuestros viejos amores, sembramos de soledad y dolor el surco de la tierra desconocida.

Si a través del tiempo y el espacio, reuniéramos la agonía de los trasplantados, este sería el mejor testimonio de la cruel esclavitud del exilio.