La dictadura de Pinochet, que comenzó con el golpe militar de un martes 11 de septiembre de 1973, fue el capítulo gubernamental más nefasto y negro de nuestra historia. La verdad se impuso, porque no hay nada que por oculto que esté que no llegue a saberse.
Con las desclasificaciones de las conspiraciones para derrocar al presidente Allende (Tanto desde EEUU e internamente en nuestro país), nos hemos ido enterando de hechos y crímenes de lesa humanidad, del brutal atropello a los DDHH, que muchos conocían pero no se hablaba, unos por complicidad, y otros por temor a represalias. Pero hoy, tenemos claro lo que significó Pinochet en los 16 años y medio que estuvo a cargo del gobierno de Chile.
Conocemos todos los fraudes que cometió él y su familia, su enriquecimiento ilícito a costa del dinero de todos los chilenos y del Estado. Con dineros escondidos en Paraísos fiscales, el tema del Banco Riggs, el escándalo de las más de 150 propiedades de Cema Chile, a lo largo del país, que funcionaban con aportes fiscales y municipales, que manejaba su mujer en una sociedad a beneficio y lucro suyo. Las 24 propiedades (casas, departamentos y parcelas), 7 vehículos, y varios miles de millones de pesos, US$ (¿Qué pasó con oro, que tendría, en un Banco en Japón). Que les fueron incautados y devueltos al Estado, por dictamen de la Corte Suprema, después de las pericias, conclusiones y resultados de las investigaciones efectuadas por la justicia.
Pinochet, corrupción y fraudes
Pinochet, corrupción y fraudes
Hasta ahora, jamás hemos escuchado una mención, una opinión, una crítica ni una condena acerca de estos delitos (además de narcotráifico y tráfico de armas) cometidos por Pinochet, de parte de sus "leales partidarios" de derecha, empresarios y políticos: la UDI, Renovación Nacional, Evópoli, y personajes como Hermógenes Pérez de Arce, Checho Hirane, Patricia Maldonado, Jacqueline van Risselbergue, von Baer, Iván Moreira, diputados García y Urrutia, entre muchos otros, que son acérrimos defensores de la obra y persona del dictador, tampoco de ninguno de los comandantes en jefe del ejército, FFAA y Carabineros, que no han dicho ni "pío".
Lamentablemente, los periodistas, o por un tema de prohibición de sus medios o porque no tienen pantalones, no preguntan lo que piensan estas personas, e instituciones, por los delitos y fraudes cometidos por don Augusto José Ramón, y varios alias delictuales que usaba, convirtiéndose así, al igual que sus partidarios en cómplices pasivos de las fechorías del general de la vergüenza nacional.


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