jueves, 20 de agosto de 2015

DESIGUALDAD Y DISCRIMINACION














Existe una tropa de nuevos ricos advenedizos que olvidaron sus orígenes, que siguen sumidos en su mediocridad, con una lingüística denigrante, miserable. Piojos resucitados, instalados con sus 4x4 en medio de una élite que los desprecia, y no se interesa en estos arribistas sin límites.

Se han transformado en nuevos y emergentes empresarios, profesionales, gracias a negocios no muy santos o becas truchas. Es la nueva casta social nacida al amparo de la dictadura, que les entregó las privatizaciones de centros de producción y servicios a vil precio.

Escaladores que usan las mismas mañas y prácticas de la dorada y añeja oligarquía. Con arrogancia, poder que les da el dinero, se muestran insensibles a las necesidades de la gente, a su pobreza. Una pobreza que no tiene remedio, y siempre será así.

El pobre y la clase media, que son los eternos desheredados de la fortuna, siguen remando contra la corriente, empujando sin cesar su barca para arribar a buen puerto, en busca de equidad y solidaridad social. Sin embargo, lo único que encuentra es abuso y discriminación.

El pueblo sigue viendo sus sueños enredados en palabras, sus sueños de democracia, justicia y libertad continúan encadenados a la arbitrariedad y explotación político-empresarial.

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