que tortura mi alma sombría,

¿Temes tu osadía,
tal vez la mía?
De tu última misiva
pasó mucho tiempo, tal vez un día,
tus cartas alegraban mi vida
apagando mi melancolía.
Escribí acerca de mis sentimientos
con realismo, sin fantasía.
Solo quiero abandonar mi soledad,
es tan triste la tristeza mía,
para decirte que aún sueño
con un amor sin nombre todavía.
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