martes, 10 de mayo de 2016

BÚSQUEDA

Alma mía que conoces
mis tristes penares,
dulcifica mi desdicha
quiero sentir tu consejo.

Contempla en mi rostro
el descontento que tengo,
dolor de amor deshojado
y dolido, un trago amargo.

Pero no he nacido para llorar
ni ser del amor un mendigo,
no está en mi implorar
cariño para encontrar alivio.

Despertaré, emprenderé vuelo,
dejaré atrás este abandono...
iré en busca de un nuevo sueño,
que de penas ¡no me muero!

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