miércoles, 18 de mayo de 2016

VIEJO

El rictus fruncido, áspero
debido al paso de los años,
oscuro matiz en sus mejillas,
mirada y semblante de muerte.

Laso, pasos lentos, arrastrados,
vaga rezongando su suerte
sobre los viejos y gastados
adoquines de la calle, ausente.

Tuvo sueños y esperanzas.
Trabajó desde mozuelo,
de sol a sol, tejiendo sueños
de una nueva vida, luminosa.

Viejo de alma noble y serena,
con un corazón extinguiéndose
en su pecho, errante camina
pensando en el silencio del adiós.

Quisiera gritar su lamento,
gritar que es cautivo de una condena,
sin embargo no tiene aliento
para nada, la vida lo abandona.

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