martes, 25 de octubre de 2016

ENTREGA

Muere el día...
asoma la noche
de éter celeste
en toda su armonía.

Yaces en dulce sueño,
tu cabellera desparramada
sobre la seda de la almohada,
oro y miel extremeño.

Que me conquistó
hace ya algunos años,
una tarde de ensueños
cuando la luna se ocultó.

Para dejarnos en oscura
intimidad, entregados al amor,
a la pasión y al sutil ardor
de una embriagadora ternura.

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