sábado, 4 de febrero de 2017

DELEITE Y PLACER


El placer es un deleite, alegría en el alma, conmoción en el cuerpo. Hay placer en el amor, la fortuna, la música, la poesía, la razón, la salud, y en la prosperidad de una vida perfecta.

Pero el deleite no solo es el placer mundano, sino buscar y seguir lo que es bueno, lo recto. Porque no hay deleite en las malas costumbres, en la codicia, en los vicios, en la lujuria ni en las cosas que avergüenza decirlas.

El buen juicio, la palabra justa y amable, la disciplina de vida, la honestidad son virtudes que causan deleite. No se nace solo para gozar de placeres mundanos, sino para buscar lo útil por su propia hermosura.

El deleite es un bálsamo dulce y agradable a los sentidos, al espíritu mismo. El alma siente placer en el deleite, en lo que apetece por naturaleza, en el agrado y satisfacción del sumo bien.

Hay que buscar el deleite en la sabiduría, no se vive con agrado si no se vive conforme al conocimiento. Pues no hay deleite ni virtud en la ignorancia; por el contrario, se vive en la oscuridad donde no hay placer.

Todos venimos del amor, que es el fin del bien, de lo bueno. El deleite de amar y vivir, es el placer y el bien que nos mueve.

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