domingo, 26 de febrero de 2017

EPICURO

                                                        Epicuro 341 ac. 270 ac.


Epicuro nació en Samos el 341 A.C. y muere en Atenas el 270 A.C. a los 72 años. Hijo de Neocles, un maestro de escuela y de Querestrata que era adivina. Fue el segundo de cuatro hijos. De muy joven tuvo espíritu crítico, gran deseo de conocimientos, dedicado a leer a los distintos filósofos. Fue un filósofo griego, fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureismo).

Aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo racional y el atomismo. Fue alumno de Pánfilo, un discípulo de Platón, de quien Epicuro aprendió las bases del idealismo platónico, que luego consideró un fraude y rechazó su filosofía. Cumplió su servicio militar en Atenas. El 321 A.C. regresó a Colofón, en dicha ciudad permaneció diez años. Estudió con Nausífanes, filósofo atomista, discípulo de Demócrito y Pirrón.

Tras su formación, comenzó su magisterio en el 311 A.C. Su primera escuela de filosofía en Metilene, en Lesbos. A poco andar tuvo que abandonarla debido a rivalidades con los aristotélicos de la ciudad. Después se estableció en Lámpsaco, donde estuvo cuatro años de gran actividad. En el 306 A.C. regresó a Atenas, donde permaneció hasta su muerte, para fundar una escuela de filosofía.

Adquirió una casa y un terreno en sus cercanías, fundó El Jardín, su escuela. Lugar destinado al retiro intelectual de sus amigos. Admitía personas de toda condición y clases, lo que llegó a ser causa de escándalo, incluía a personas respetables, como también a gentes de vida disoluta. También a mujeres y esclavos, lo que en aquella época era un hecho inusual para una escuela filosófica.


                      Epicuro leyendo un libro a la izquierda (Rafael Sanzio)

Defendió la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, de la necesidad y recurrente sentido griego de fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendido como ausencia  de casualidad. Manifestó que los mitos religiosos amargan la vida de los hombres. Señala que los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, y que ambos debían satisfacerse con inteligencia, procurando llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual llamado ataraxia.

La filosofía consta de tres partes: la Gnoseología o canónica, que se ocupa de los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso; la Física que estudia la naturaleza, y la Ética que supone la culminación del sistema y a la que se subordinan las dos primeras partes.

Dejó más de 300 manuscritos, 37 tratados sobre física, y numerosas obras sobre el amor, la justicia, y los dioses. Aunque la mayor parte de su obra se ha perdido, conocemos de sus enseñanzas a través de la obra De rerum natura, del poeta latino Lucrecio. Como a través de las referencias de Diógenes Laercio en el siglo III.

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