viernes, 12 de enero de 2018

HOMBRE POBRE

                                                                  Pueblo triste


El hombre de pueblo, el obrero, el trabajador, ha vivido con la esperanza de cambiar el mundo. Ver, de una vez por todas, que su destino cambie de rumbo hacia la igualdad y justicia. Ha luchado, por los siglos de los siglos, sin lograr que su sempiterno sueño se haga realidad.

Los pobres jamás verán la luz de la primavera. Continuarán bajo nubarrones, atrapados en las redes tejidas por el Gran Poder, por la Iglesia, por una religión falsa que ha cambiado hasta el mismo Dios, revistiendolo de mentira, desfigurando su imagen, y las enseñanzas de Jesús.

Alguien dijo: "Dios está en el corazón y la razón no en las iglesias".

Los pobres son almas ofendidas, ultrajadas, cansadas del abuso, doblegadas por su infausta suerte. No han sabido vencer a sus opresores. En el siglo pasado, pensaron que el comunismo sería la respuesta a sus anhelos, la panacea: ¡Por fin libres! Pero su vida siguió siendo penosa,  el sistema fue un rotundo fracaso.

El pobre sigue errante por los umbríos senderos de su miserable existencia. Ya llegará el momento en que el hombre piense, razone por su cuenta. Quiera rechazarlo todo, toda la vida, todas las ciencias. Verá que todo está dirigido contra él, hasta el mismo Dios de la iglesia.

¡Solo la razón liberará al hombre!

No hay comentarios:

Publicar un comentario