jueves, 14 de julio de 2016

ECOS DE AMOR

Era el día elegido...
las nubes habían cubierto
el sol, cómplice del encuentro
tanto habíamos soñado.

Sus ojos me habían atrapado
con mirada cálida y seductora,
era otoño, caminamos pisando hojas
de los desnudos árboles del parque.

Primera cita a solas...
libre de indiscreciones, en secreto:
ansiedad, asombro y temor
al cruzar el umbral del pecado.

¿Pecado? ¡Qué va! era la unión
de nuestras almas al amor,
a la perfección divina de la felicidad
de dos enamorados que se honraban.

Conocimos, en desnuda timidez,
la pasión que ardía en el pecho
cuando me enseñaste tu piel alba,
tersa, suave, aterciopelada como malva.

Cuerpo perfecto, cálido y desnudo,
entregado al amor del tiempo,
tantas veces deseado, fue el sumo
placer de ambos en secreto lecho.


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