jueves, 9 de marzo de 2017

LIBERTAD

                                                                   La libertad


El hombre debe ser diligente en todas las cosas que constituyen la vida, sin apego a ninguna cosa, no sirviendo a los dones de la fortuna. Hay que librarse de lo que irrita: ignorancia, maledicencia, arrogancia y fatuidad de la gente. Hay que prescindir de lo pequeño, de lo que hace daño, de todo lo que viene a quitarnos la paz y concordia del alma.

Para vivir con ánimo, contento con lo que hacemos, somos y tenemos, abracemos el bien y despreciemos las ataduras a lo malo, que viene de las flaquezas. Hay que buscar el bien para sí mismo, honrar lo honesto, no hay mayor placer que despreciar los placeres de la vida fácil y mundana. No tropecemos con la torpeza, que no contribuye en nada para una vida feliz.

Hay que vivir conforme lo que vamos logrando con nuestra superación, contentos, y con profunda alegría, que viene de nuestro interior; gozar con lo que es nuestro, y no desear más de lo que tenemos como patrimonio. Es sano vivir con los deleites que nos brinda la naturaleza, apartados de los caprichos frívolos.

"Vivamos, pues, en libertad en la serena quietud de la mente, en su elevación, que es un bien inestimable y un gozo inmenso e inmutable"

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