viernes, 23 de febrero de 2018

MUNDO AL REVÉS


La sociedad chilena, también la foránea, ha involucionado al absurdo de no respetar nada. No hay sana convivencia, campea el individualismo, la competencia inmisericorde para acceder a bienes materiales y 'status', muchas veces innecesarios. El mundo ha cambiado, la tecnología ha revolucionado todo. Ha capturado al individuo, que no hace buen uso de ella para crecer cultural y espiritualmente.

Vemos una insana adicción al 'chaqueteo', ninguneo, con variopinto y soeces epítetos a través de las redes. Nadie está a salvo. No se interactúa con altura de miras para debates constructivos, sino se hace gala de la palabra fácil, y opiniones poco letradas. Así no se educa, y se pierde un espacio si no se hace buen uso de el.

La cultura del 'feismo' está presente, cada vez con mayores adeptos. El "arte callejero" de los graffitis no respeta espacios públicos ni privados: Muros, puertas, cortinas de negocios, vagones del metro son usados para absurdo rayados, provocando daño visual y material. ¿Cuál es su aporte? ¡Ninguno! solo provocar molestias y gastos. Estos 'artistas' actúan al amparo de la oscuridad y complicidad de la noche, y no reciben castigo alguno.

La moda del tatuaje está convirtiendo cuerpos humanos en 'collages', restando belleza a la naturaleza del ser; que se ve alterado e invadido por dibujos, frases y símbolos. Hoy todo se transforma y se interviene en el cuerpo. El hombre ¿debe permanecer inmutable? ¡No, me temo que no! Debe retomar el camino de la cordura y reconquistar el aprecio por la belleza.

"Admitir la ignorancia demuestra valor. El conocimiento conduce a la sabiduría, regla sine qua non para enmendar rumbo. El hombre sabio se alimenta de su luz interior"

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