miércoles, 16 de mayo de 2018

DESTIERRO (II)

Tras ciento cincuenta días,
dejaba Rumanía en tren
que venía de Moscú, las vías
lo llevan a París, me dicen.

Mi derrotero es Suiza.
Primero  Belgrado, camino
a Italia, escala en Milano
antes de embarcar a Ginebra.

Veo la aurora en Trieste,
para continuar viaje
admirando un bello paisaje,
atrás quedaba la noche triste.

Renacer de las cenizas
en Milán, tarde libre,
breve paseo y unas pizzas.
Ginebra sin dinero ni visas.

Al Palacio de las Naciones, 
con el Alto Comisionado,
tras un mes de conversaciones
ver respuesta a lo platicado.

España nos recibía,
Catalunya la terra bona
nuestra nueva casa sería, 
fui bienvenido en Barcelona.

(Exilio)





No hay comentarios:

Publicar un comentario