jueves, 3 de enero de 2019

PRIMO GASTÓN


Somos los primeros hijos, nietos y sobrinos de la familia, uno de 1939 y el otro de 1943. Bastante agua ha pasado bajo el puente. En el siglo XXI seguimos en la vida, en la batalla diaria, que nos hace seguir siendo personas útiles.

En la memoria histórica de nuestras latas existencias, surgen recuerdos de la niñez, en la Quinta de calle Roma, casona antigua, de principios del 1900, con muchos árboles frutales, una higuera y un gran nogal. Varios parrones, el granado, el laurel y muchas flores. Las nobles tinajas donde se guardaba el agua que traía un carretón aljibe. Donde me corte el pie en una acequia, que me curaba Julio y yo lo agarraba a garabatos. 

Después pasamos por otras casas: Tropezón, Independencia, donde se casó Teresa con Raúl; Compañía, aquí se casó Chita y nació Marcela. Tus pesadeces cuando yo era chico, cuando me metías miedo, también íbamos a la Quinta Normal con MartaBilbao, las pichangas con Raúl en el Parque Bustamante; Las Condes. En fin, es historia pasada, en la que compartimos muchas cosas, que se fueron con el vuelo de los años. Esas largas vacaciones en Cartagena, dos meses en la playa, lo mismo en Quintero, donde ya éramos más grandes y ya andábamos tras las chicas.

Tiempo de estadio, hinchas de la U, que nos deleitaba con el Ballet Azul. El segundo campeonato logrado, después del de 1940, en 1959, cuando le ganamos la final a ColoColo. Fueron diez años de triunfos, seis campeonatos y cuatro vice-campeonatos. Los Pentagonales y Hexagonales de verano. Trabajabas en Banco Italiano y yo en Los Gobelinos. Primero a la Fuente Alemana de Alameda, comer unos buenos sanguches y un barrilito de cerveza y de ahí al Nacional. ¡Cuantas satisfacciones vividas!

Viajé al norte, Arica, me casé, hice mi vida allá por largos años, nos perdimos de vista. No nos vimos desde 1970, salvo un par de oportunidades por los 1980s, en tu casa de Chile-España, que nos juntamos todos los primos y las tías. Nos vinimos a reencontrar en este nuevo siglo, después del deceso de Violeta. Unas cuantas reuniones en tu campo, días de mucha y buena conversa, de  lectura, buena comida y ver los excelentes partidos de la Liga Inglesa.

Hemos tenido una buena amistad. ¿Cuándo nos volveremos a ver? ¡Difícil precisarlo con mi salud quebrantada! ¿Quizá esto sea el adiós definitivo?

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