jueves, 12 de diciembre de 2019

PAUL MARCINKUS


Paul Marcinkus nació en Cícero Illinois el 15 de enero de 1922, muere en Sun City, Arizona el 20 de febrero de 2006. Fue un arzobispo estadounidense, conocido por su polémica dirección del Instituto para las Obras de Religión, el IOR, conocido popularmente como el Banco vaticano. Su estatura y complexión fuerte le valió el sobrenombre de El Gorila, y le permitió en 1964 trabajar como guardaespaldas del papa Pablo VI. Se hizo amigo del padre Pascuale Macchi, secretario del papa, por lo que Pablo VI lo nombró obispo y posteriormente, le puso al frente del Instituto para las Obras de la Religión, sin tener Marcinkus ninguna experiencia financiera.

Fue presidente del Instituto desde 1971 hasta 1989, manteniendo el control del dinero de los fondos católicos, lo que lo convirtió en uno de los hombres más poderosos en la iglesia. Su misión era sanear las maltrechas finanzas de la iglesia, que tras el Concilio Vaticano II se encontraba en números rojos. A ello se dedicó, aplicando a la tarea unos criterios para las finanzas que los críticos consideraban moralmente discutibles. Su gran habilidad para el manejo financiero le hizo ganarse la admiración y el respeto de muchos representantes del poder económico. Diversificó, por ejemplo, las inversiones internacionales de la iglesia, colocando dinero en Estados Unidos, Canadá, Suiza y la República Federal Alemana.

Cuando el papa Pablo VI lo acababa de nombrar organizador de sus viajes, y secretario de la Comisión Pontificia para el Estado de la ciudad del Vaticano, el Banco de Italia y la Magistratura de Roma empezaron a mirar con sospecha sus manejos financieros. Su reputación fue seriamente dañada por las acusaciones de Michele Sindona, que lo vinculaba al colapso en 1982 del Banco Ambrosiano. Fue Sindona, que era presidente de la Banca Privada y considerado próximo a los ambientes de la mafia, el que puso a las autoridades bajo su pista, al quebrar su entidad y acusar al arzobispo Marcinkus y a Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano y miembro de la logia masónica P2, de haberse involucrado con él en diversa operaciones consideradas de alto riesgo que precipitaron la quiebra,en 1982, del Banco Ambrosiano, el mayor fraude de las instituciones privadas en Italia.

A mediados de la década de 1980, las autoridades italianas trataron de arrestar a Marcinkus por su conexión con varios crímenes financieros, pero la Santa Sede reclamó inmunidad diplomática para Marcinkus y lo protegió de las investigaciones. Marcinkus negó cualquier acción incorrecta, fue autorizado a regresar a Estados Unidos, y a la diócesis de Phoenix, en Arizona. El autor inglés David Yallop, indica a Marcinkus como uno de los autores principales de la presunta muerte de Juan Pablo I. También se le acusó de ser cómplice en el secuestro y desaparición de Emanuela Orlandi, una niña de 15 años, hija de un empleado del Vaticano.

Pero la más grave implicación ha sido la revelación en octubre de 2019, por parte de uno de los jefes de la mafia, Anthony Raimondi, de la familia Colombo, sobrino de Lucky Luciano, y primo de Marcinkus. Según Raimondi el arzobispo fue el brazo ejecutor del asesinato del papa Juan Pablo I, en 1978, para que no sacara a la luz el fraude financiero que podía acabar con Marcinkus en la cárcel.

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