domingo, 2 de abril de 2017

LOS GRIEGOS (9)

                                                                  Acrópolis

El desarrollo de las ciudades estuvo relacionado con profundos cambios de condiciones económicas y sociales. Como consecuencia del aumento de la población las tierras se hicieron escasas y surgió la necesidad de buscar nuevos horizontes.

El desarrollo de las industrias de tejido, de alfarería y de objetos de bronce obligó a buscar nuevos mercados. El intercambio comercial se vio favorecido por el creciente uso de la moneda acuñada que había sido inventada hacia el 600 a.C. en Lidia, Asia Menor, país rico en yacimientos de oro y plata.

Hacia el 750 a.C. se inició un movimiento general de expansión que se prolongó durante dos siglos. En ese tiempo los griegos fundaron un gran número de colonias a lo largo de toda la costa del Mediterráneo y del Mar Negro, desde las Columnas de Hércules hasta la península de Crimea. 

El sur de Italia se pobló hasta tal punto de colonias griegas que recibió el nombre de Magna Grecia. Bizancio sobre el Bósforo, Siracusa en Sicilia, Marsella en Francia, Sagunto y Málaga en España, Naucratis en Egipto se convirtieron en ricos e importantes centros comerciales, políticos y culturales.

Cada nueva fundación se constituyó como ciudad-estado independiente. Sin embargo, se mantuvieron estrechos vínculos comerciales, sociales y religiosos entre las colonias y las metrópolis. A través de las colonias la civilización griega se difundió por todo el Mediterráneo.

LOS GRIEGOS (8)

                                                             La Polis Griega

Originalmente los griegos vivieron dispersos en el campo y pequeñas aldeas. A raíz de las continuas guerras los reyes y nobles empezaron a construir plazas fortificadas, bajo cuya protección se establecieron los artesanos y comerciantes, Así se formó la Polis, la ciudad-estado, centro y base de la civilización griega.

La Polis se componía de tres partes: la acrópolis, un recinto fortificado en la cumbre de una colina donde se construían los templos. El área urbana al pie de la acrópolis, con el mercado, tiendas, talleres y casas; y los alrededores dedicados a los cultivos agrícolas.

La ciudad-estado tenía escasa extensión. Variaba entre cien y mil kms. cuadrados; no solía exceder de los 5.000 habitantes. Atenas, el Estado más grande e importante, tuvo en sus tiempos de mayor poder una población de unas 300.000 almas. La Polis fue el factor dominante en la vida colectiva griega. Núcleo que condensó la vida helénica en su totalidad. La grandeza y esplendor de Grecia coincidieron con el poder y florecimiento de sus ciudades, Jamás los griegos se unieron en un solo gran Estado nacional que hubiese abarcado toda la Hélade.

En el curso de los siglos la Polis experimentó profundos cambios internos. Algunas tuvieron un desarrollo especial, pero en su mayoría pasaron por cinco formas de gobierno: la monarquía, el gobierno de un rey, que recibía el poder por herencia; la aristocracia, el gobierno de los "mejores", nobles cuyo poder descansaba sobre sus tierras, y que legitimaban su posición mediante el nacimiento y la sangre: la plutocracia, el gobierno de los más ricos; la tiranía, el gobierno de un personaje ambicioso que llegaba al poder ilegalmente, cuyo poder descansaba sobre su fuerza personal: la democracia, el gobierno del pueblo basado en el principio de la igualdad de todos los ciudadanos.

Con la Polis griega apareció en la historia universal un nuevo principio de organización política: el principio de la responsabilidad del ciudadano libre en la vida cívica.

LOS GRIEGOS (7)

                                                        Los Juegos Olímpicos

Homero narra que las fiestas funerarias, en honor de Patroclo, terminaron con una competencia deportiva en que participaron todos los héroes griegos que se hallaban reunidos en el sitio de Troya. Aquiles había donado valiosos premios para distinguir a los vencedores. El ideal aristocrático del noble heroísmo cantado por Homero, llegó a ser norma para la educación de la juventud. El ejercicio físico y la gimnasia eran parte importante en la educación, para despertar en los jóvenes un sano espíritu de superación y desarrollar una mente sana en un cuerpo sano.

Los Juegos Olímpicos desempeñaban un papel fundamental en las grandes fiestas que los griegos celebraban en honor de Zeus en Olimpia, de Poseidón en Corinto y de Apolo en Delfos. Las fiestas más antiguas eran las fiestas olímpicas, que se celebraban en Olimpia en la Elide, en el noroeste del Peloponeso. Acontecimiento tan importante que servía de base para la cronología griega. Se contaban los años según olimpiadas, períodos de cuatro años, comenzando la era de las olimpiadas con el año 776 a.C.

En tiempos de Olimpiadas debían cesar todas las guerras en toda Grecia. La paz garantizaba seguridad personal a los participantes. De toda Grecia y de lejanas colonias griegas en Asia Menor y Sicilia llegaban los delegados. Las competencias estaban destinadas a los hombres, los juegos duraban cinco días. El primero y el último estaban destinados a procesiones y sacrificios en honor a Zeus y al banquete común.

Las competencia tenían lugar en el estadio que medía 192,3 m. de largo. El Pentatlón causaba gran expectación, comprendía cinco pruebas: Salto largo, carrera, lanzamiento del disco, lanzamiento del dardo y lucha. Las pruebas de mayor prestigio eran las carreras de carros y caballos. Los árbitros se preparaban durante diez meses, para su misión, eran famosos por su imparcialidad. El vencedor era premiado con una corona de ramas de olivo, que según la tradición había sido plantado por Hércules. 

Píndaro y otros poetas compusieron poemas en honor a los vencedores. Los mejores arquitectos y escultores contribuyeron a embellecer el Olimpia. Fidias esculpió la monumental figura de Zeus, considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo.

LOS GRIEGOS (6)

                                                         Zeus, mitología griega

Zeus comparte el dominio del mundo con sus dos hermanos. Hades reina sobre el mundo subterráneo y Poseidón sobre el océano. Hades preside el Orcus, el mundo subterráneo y reino de los muertos. Mundo triste donde las almas de los muertos moran como sombras, sin alegría ni esperanza. 

Poseidón habita un palacio en el fondo del mar. Su cetro es el tridente. Atraviesa los mares en un coche de oro tirado por cuatro caballos. En señal de su ira agita las aguas con su tridente. Los navegantes le deben presentar ofrendas y sacrificios para que sus iras se apacigüen y amainen los temporales.

Hermes es el mensajero de los dioses. Lleva alas en los talones que lo conducen velozmente del Olimpo a la tierra. Protege los caminos y el comercio, y acompaña las almas al Orcus. De la unión de los dioses y las diosas nacen los héroes.

El más grande de entre ellos fue Hércules, hijo de Zeus, quien demostró su valor heroico en los doce trabajos que le impusieron los dioses. Teseo, hijo de Poseidón, logró triunfar sobre el Minotauro. Los dioses se parecían a los hombre, pero eran más poderosos, perfectos e inmortales. Se alimentaban de néctar y ambrosía, se conservaban eternamente jóvenes.

Los dioses no eran omnipresentes ni todopoderosos. Por encima de ellos estaba la moira, el destino inexorable, cuyos designios debían ser cumplidos por dioses y hombres para que el cosmos (orden) no se convirtiese en caos. De la religión se derivaba la moral, el hombre dependía de los dioses, debía evitar la soberbia (hybris) y practicar la templanza. La virtud consistía en la observación de la medida justa. Para ser virtuoso, había que conocerse a sí mismo. Por eso, el templo de Apolo en Delfos llevaba la inscripción: "Conócete a ti mismo"

LOS GRIEGOS (5)

                                                            Los dioses griegos


Según la creencia de los griegos, los dioses residían en el Monte Olimpo, pero no se mantenían aislados, sino que participaban en la vida de los mortales. Los griegos atribuían a sus dioses fuerza y belleza, y juventud imperecedera.

Zeus es el dios supremo, es el señor del Olimpo y gobierna sobre los dioses y los hombres. Cuida del orden y la justicia. Los hombres lo invocan y le piden bienestar, riqueza y triunfo en la lucha.  Su arma es el relámpago, su acompañante es el águila. Su esposa es Hera, la madre de los dioses. Ella protege el matrimonio y la familia. Hijos de Zeus son el dios de la guerra Ares y la diosa Atenea a ellos invocan en el combate.

Ares representa el combate violento. Atenea representa el valor sensato, siendo diosa de la guerra usa lanza, escudo y armadura. Pero, también usa con maestría el telar, enseña a las mujeres a hilar y tejer, es la protectora de las artes y las industrias. La acompaña la lechuza. Otros hijos de Zeus son los mellizos Apolo y Artemisa, nacidos en la isla de Delos. 

Apolo es el dios de la luz, de la poesía y de la música. A su séquito pertenecen las nueve musas que confieren a los hombres el don de las artes y de las ciencias. A Apolo está consagrado el laurel de cuyas ramas se hace la corona para distinguir al poeta. Es también el dios de la sabiduría y confiere el don de la profecía. Los griegos recurrían al oráculo de Delfos y para expresar su gratitud hacían generosas donaciones.

La esquiva Artemisa es la diosa de la caza. A su séquito pertenecen las ninfas, divinidades protectoras de los bosques y las fuentes. Afrodita es la diosa del amor y la belleza. Es casada con Hefaistos, dios del fuego y de los volcanes.

LOS GRIEGOS (4)

                                                               Reyes y  nobles

Los cantos homéricos contienen numerosas referencias a la vida económica y a la organización social y política de los griegos en los siglos que siguieron a la invasión doria. La base de su existencia era la agricultura. No conocían la moneda acuñada. La res era la medida común para el precio de las cosas. Una esclava costaba cuatro cabezas de de ganado, una armadura: nueve.

Los reyes y nobles no sentían desdén por el trabajo. Ellos mismos conducían el arado, preparaban la tierra para la siembra. Ulises, rey de Itaca, se gloriaba de poder construir un barco y de haber fabricado su cama. La reina Penélope hilaba y tejía, y la princesa Nausícaa lavaba la ropa de sus hermanos.

Sin embargo, más importancia tenían la lucha y las competencias deportivas que la actividad económica. Los nobles combatían a caballo y en carros de guerra, y eran audaces navegantes. En aquellos tiempos los griegos vivían agrupados en tribus. La accidentada geografía de Grecia contribuyó a que cada tribu se constituyera en una comunidad independiente.

La tribu la encabezaba un rey, los poderosos nobles eran dueños de la tierras. El rey invocaba a los dioses y practicaba los sacrificios en las fiestas religiosas y antes de iniciar la guerra. Comandaba las fuerzas militares, dirigía la asamblea popular y era juez supremo. En las asambleas populares solo el rey y los nobles podían hacer uso de la palabra. Los campesinos libres podían asistir, pero solo podían manifestar su consentimiento o desaprobación, sin participar en el debate.

Con el tiempo los nobles redujeron el poder de los reyes, y los despojaron de sus facultades militares, legislativas y judiciales.

LOS GRIEGOS (3)

                                                       Homero el poeta griego


El mundo homérico: Entre los jonios se conservó el recuerdos de los ricos y poderosos príncipes de la época micénica. Esta tradición fue recogida en el siglo VIII a.C. por el poeta jonio Homero quien en La Ilíada contó gloriosas hazañas de los héroes aqueos en su lucha contra Troya. En el siglo VII fue compuesta la Odisea que narra las aventuras de Ulises (Odysseus) y que fue atribuida a Homero.

El fue un exponente de la sociedad aristocrática que dominó a Grecia después de la invasión doria. El héroe homérico es el noble que se supera a sí mismo, alcanzando fama inmortal en la lucha heroica. Homero también da forma definitiva a las creencias religiosas griegas. Sus poemas se convirtieron en base de la educación griega.

Durante mucho tiempo se creyó que los cantos homéricos era mera ficción poética y relato legendario. Enrique Schliemann, era un entusiasta admirador de los cantos homéricos, estuvo convencido de que ellos tenían un fondo histórico y se propuso desenterrar las ruinas de Troya , la ciudad del rey Príamo, y las tumbas de los héroes aqueos.

Inició las excavaciones en el noroeste de Asia Menor. Sus esfuerzos se vieron premiados por sensacionales hallazgos arqueológicos. Pudo desenterrar las ruinas de nueve ciudades superpuesta. Creyó que la segunda correspondía a la Troya homérica y que los tesoros de oro encontrados corresponderían al rey Príamo. Hoy la arqueología identifican la séptima ciudad con la Troya de Homero.