miércoles, 6 de diciembre de 2017

AQUELLOS DÍAS

En la edad madura,
cuando la mente
está poblada de recuerdos
con un inventario de sueños,

alimento las nostalgias
de alegrías y tristezas,
de inquietudes y certezas
de una distante juventud.

Enamorado de un imposible
pues quería hacerla mía, 
para intentar amarla
y tener su amor por siempre.

Un retorno al pasado,
para revivir una historia
atesorada en el desván
del alma donde ella mora.

Mágico reencuentro
con esos días felices,
cuando conocí la musa
que ha inspirado mi poesía.




martes, 5 de diciembre de 2017

RECUERDO SUBLIME

En la quietud nocturna
he llorado su recuerdo,
se que la he amado ...
y no existe el olvido.

Su ausencia no es ajena
al dolor de la soledad,
la memoria desata
las iras del alma.

Pues existe un vacío
que jamás pude adornar
con su presencia y amor,
ambos quedaron en el ayer.

Un sueño inusual,
cercano a lo patético,
prisionero del recuerdo
de un amor inacabado.


domingo, 3 de diciembre de 2017

FORMACIÓN DEL IMPERIO ROMANO (II)


Cuando los romanos pasaron a la ofensiva, el cónsul Escipión el Africano, desembarcó un ejército en el norte de Africa y logró derrotar a Aníbal en la batalla de Zama 202 A.C.). Cartago debió entregar sus territorios en España y su flota, tuvo que comprometerse a pagar un tributo de guerra durante 50 años y a no librar ninguna guerra sin la autorización de Roma. Cartago había dejado de ser una potencia. Roma había conquistado el predominio sobre el Mediterráneo occidental. En España organizó dos provincias nuevas.

Los romanos jamás perdonaron a los cartagineses que habían hecho temblar RomaCatón terminaba cada uno de sus discursos en el Senado con las palabras: "Cartago debe ser destruída". Finalmente estalló la III Guerra Púnica (149-146). Durante tres años los cartagineses se defendieron heroicamente del asedio romano, hasta que al final tuvieron que rendirse. La ciudad fue incendiada. Los sobrevivientes se vendieron como esclavos. El territorio cartaginés fue erigido en provincia con el nombre de Africa.

En el curso del siglo II los romanos completaron la conquista de España. En el año 133 A.C. cayó Numancia, último baluarte de los pueblos celtíberos. La cultura romana y la lengua latina comenzaron a imponerse en España. Al mismo tiempo, Roma empezó a intervenir en el Mediterráneo occidental. En el año 148 Macedonia fue convertida en provincia y dos años después Grecia compartió la misma suerte recibiendo el nombre de Acaya. El rey del floreciente reino helenista de Pérgamo en Asia Menor dejó su Estado en herencia a Roma.

Las provincias pacificadas eran administradas por propretores; las que aún eran campo de batalla, eran conferidas a un cónsul o precónsul. Estos eran elegidos por los comicios, eran los representantes del pueblo romano y constituían en las provincias la suprema autoridad. Mandaban las tropas, dictaban justicia y ejercían su cargo con plena autonomía, siendo responsables únicamente ante el Senado y el pueblo romano. Los provincianos no eran ciudadanos romanos ni gozaban del derecho latino, sino que eran meros súbditos, obligados a pagar impuestos regulares, cuya recaudación estaba a cargo de los odiados publicanos, particulares que arrendaban este derecho al gobierno romano.


FORMACIÓN DEL IMPERIO ROMANO (I)


 

Como consecuencia de su expansión Roma entró en conflicto con Cartago, rica y poderosa ciudad en el Norte de Africa que había sido fundada por los fenicios y cuyos barcos le aseguraban el control sobre el Mediterráneo occidental. Mantenía numerosas factorías en el sur de España, Córcega, Cerdeña y Sicilia. La intervención de Roma en Sicilia hizo estallar la I Guerra Púnica (264-241).

Como los romanos no tenían ninguna experiencia naval, sufrieron graves derrotas. Según un modelo de un pentarremo cartaginés capturado construyeron una flota propia que les dio la supremacía en los mares. Cartago hizo la paz y entregó a Roma las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña. Sicilia fue la primera provincia de Roma, cuya administración fue entregada a un pretor. Los provincianos eran considerados como súbditos, obligados a pagar un tributo. Córcega y Cerdeña fueron erigidas en una segunda provincia.

El general cartaginés Amilcar Barca quiso compensar las perdidas territoriales que Cartago había sufrido y con ese fin se apoderó del sur de España. Su obra fue continuada por su hijo Aníbal, quien se propuso vengarse de Roma y aniquilar su poder. En el años 218 estalló la II Guerra Púnica (218-201), llamada también anibálica por ser Anibal su principal protagonista y héroe. Aníbal, adelantándose a los planes de guerra de los romanos, se lanzó a la conquista de Italia.

Al frente de su ejército formado por 50.000 soldados de infantería, 9.000 de caballería y 37 elefantes, recorrió España y el sur de Francia y atravesó Los Alpes, hazaña que le valió los aplausos de sus contemporáneos y de la posteridad. Anibal  demostró su genio militar En la batalla de Cannas (216 A.C.) obtuvo una victoria completa, 50.000 romanos quedaron en el campo de batalla. Sin embargo, Aníbal fracasó en su empeño principal de apoderarse de la ciudad de Roma. El pueblo romano, en esta prueba máxima de su historia, demostró todo su espíritu cívico, su patriotismo y su valor.
(Continuará)

sábado, 2 de diciembre de 2017

LA EXPANSIÓN DE ROMA


Luego después de la expulsión de los reyes etruscos, los romanos empezaron a extender su dominio sobre la península italiana. En el curso de los siglos V y VI pudieron triunfar sobre los etruscos, los celtas, los latinos, los samnitas y los griegos en Magna Grecia. Los romanos procedieron frente a los vencidos con gran habilidad. Pactaron tratados especiales con cada una de las comunas. Las más favorecidas fueron las ciudades del Lacio. Estas recibieron amplios privilegios que formaron el derecho latino.

Otras ciudades conservaron sus derechos y su autonomía, pero quedaron sometidas al dominio de Roma, sin entrar en posesión de los derechos reservados a los romanos o a los latinos. Algunos pueblos se convirtieron en confederados de Roma, unidos a ésta por medio de pactos de alianza en virtud de los cuales se obligaron a proporcionar ayuda militar a Roma.

Con el fin de asegurar su dominio, Roma estableció colonias que pobló con ciudadanos romanos y latinos. Eran plazas fortificadas situadas en lugares estratégicos, que estaban unidas por una red de caminos. El más importante era la Via Appia que conducía de Roma a Capua y que después fue prolongada hasta Brindisi sobre el Mar Adriático. A través de las colonias la lengua latina se difundió por toda Italia.

viernes, 1 de diciembre de 2017

ROMA: PATRICIOS Y PLEBEYOS (2)




Después de la decisión de los plebeyos, recién entonces cedieron los patricios y reconocieron a los tribunos de la plebe ciertos derechos; los tribunos eran inviolables, esto es, toda persona que atentaba contra ellos se hacía reo de muerte. Ejercían el derecho de auxilio que les permitía acudir en protección de todo plebeyo afectado por una medida arbitraria de un magistrado patricio y obtuvieron el derecho a veto que los facultaba para vetar medidas administrativas y senadoconsultos.

Así y todo, los plebeyos no se sintieron seguro, pues no había leyes escritas y el derecho consuetudinario solo era reconocido y administrado por los patricios. En el año 450 A.C. diez personas, los decenviros, recibieron el encargo de codificar el derecho. Las leyes fueron escritas en doce tablas de hierro que estaban expuestas en la Curia en el Foro romano. La ley de las doce tablas constituye el comienzo y la fuente de toda la grandiosa legislación romana. Los niños en el colegio debían aprenderla de memoria.

Después de la promulgación de la ley de las doce tablas, se permitió que los patricios y plebeyos contrajesen matrimonio. Poco a poco los plebeyos lograron ser admitidos en las magistraturas. Una ley del año 336 A.C. dispuso que uno de los cónsules debía ser siempre un plebeyo. A partir del año 300 los plebeyos tuvieron acceso a los altos oficios sacerdotales. Sin embargo, solo las personas de fortuna podían dedicarse a la carrera pública ya que las magistraturas eran honoríficas y no remuneradas.

Solo los plebeyos ricos pudieron hacer uso pleno de los derechos que habían conquistados. Se mezclaron con las familias patricias formando con el tiempo una nueva aristocracia los nobilitas. Solo los miembros de esta nobleza lograron ocupar las altas magistraturas y entrar al Senado. La República romana nunca llegó a ser una democracia como la que se había establecido en Atenas.

ROMA: PATRICIOS Y PLEBEYOS (I)


Originalmente el ejército estuvo formado solo por los patricios y sus clientes. Era de Caballería e Infantería con armas livianas. Cuando aumenta el poder de Roma y sus compromisos militares, obligó a incrementar el ejército, creando nuevas unidades con armas pesadas que originaban muchos gastos. Además, como las fuerzas de los patricios eran insuficientes, se tuvo que recurrir a los plebeyos.

La llamada reforma serviana, dividió a la población romana según su fortuna en 193 centurias y 5 clases. Los más acaudalados formaban 18 centurias de caballería y 80 centurias de infantería con armas pesadas. Las cuatro clases inferiores formaban en total 95 centurias. La asamblea de las centurias, la asamblea del cuerpo armado, fue la más importante y se hizo cargo de las funciones de la vieja asamblea popular patricia

Los comicios centuriados eran convocados por los cónsules y se reunían en el Campo de Marte en las afueras de la ciudad, cada centuria tenía un voto. Cuando las centurias de caballería y de infantería de primera clase tenían mayoría, los aristócratas y los plebeyos ricos podían imponerse en todas las votaciones. A pesar que las barreras entre el patriciado y la plebe comenzaba a caer, los plebeyos siguieron expuestos a las arbitrariedades de los magistrados patricios. 

El servicio militar era obligatorio, convirtiéndose en una pesada carga para los campesinos, pues mientras permanecían bajo las armas, sus tierras quedaban sin cultivo. Al igual que en su tiempo en Atica, también los campesinos en Roma debían responder con su persona por sus deudas, y muchos quedaban reducidos a la servidumbre

Los plebeyos se reunieron en asamblea propia y eligieron a sus propios magistrados, los tribunos de la plebe. Estos asumieron la defensa de la plebe frente a los abusos del Senado y de los magistrados. Los antagonismos entre patricios y plebeyos llegaron a ser tan fuertes que éstos decidieron abandonar la ciudad y se dirigieron al Monte Sagrado para fundar allí una ciudad propia, netamente plebeya.
(Continuará)